domingo, 3 de abril de 2016

La Plagne

Hacía ya tiempo que no podíamos coincidir para una semana de esquí en familia. El más condicionado era mi hermano, por su trabajo. Ni mis padres ni yo teníamos mayor problema en coger una semana u otra y finalmente acordamos reservar la última de Marzo para esquiar. Lorena y Lucas se quedaron en casa con los dientes largos...

Por esas fechas, salvo que venga raro el año, el destino más seguro son los Alpes. En el Pirineo te aseguras la nieve sopa y puede que hasta hacer la última bajada en el telesilla por falta de nieve. Y nos apetecía ir a los Alpes, ¡qué leches! El caso es que no teníamos tan claro como otras veces el destino. Casi siempre hemos buscado una estación muy grande, con altitud y buenos remontes, y con alojamientos asequibles a pie de pistas. Esto nos ha llevado la mayoría de las veces a Les Menuires, en los 3 Valles. Pero ya nos estábamos aburriendo y queríamos probar algo nuevo.
  • Tignes-Val d'Isère era mi opción preferida. Alta, con dos glaciares, remontes modernos. Lo del alojamiento barato y a pie de pistas sería lo más complejo.
  • En Alpe d'Huez habíamos estado hacía pocos años. A mí se mi hizo más pequeña de lo que parecía.
  • Serre Chevalier, Avoriaz-Morzine o Les Sybelles son mucho más bajitas, lo que es arriesgado estando casi en Abril.
  • ¿Y La Plagne-Les Arcs? Tiene 2 glaciares y muchos núcleos donde elegir alojamientos. Y no parecía ir mal servida de sillas desembragrables. La mayor pega parecían los núcleos bajos de La Plagne... ¡Elegida!
Localización de algunos de los grandes dominios franceses.

Buscamos un apartamento en Aime-La Plagne y allí fuimos los cuatro.


La Plagne está compuesta por 7 núcleos en altitud, en una especie de circo montañoso, además de los pueblos de Montchavin, Les Coches, Montalbert y Champagny.
Aime es el de mayor altitud, compuesto básicamente por un edificio monstruoso de apartamentos que representa perfectamente el esquí industrial de los Alpes franceses: aparcamiento a un lado, pista al otro y galería comercial en las entrañas, para poder pasar toda la semana sin mover el coche. Además, está unido al núcleo principal, Plagne Centre, mediante un pequeño teleférico, el telemetro. Es un concepto idéntico al edificio de Brelin, en Les Menuires. Sin embargo, hay un aspecto en que Aime gana por goleada: teníamos vistas al Mont Blanc desde nuestra ventana.

La Plagne


Llegamos con mucha incertidumbre sobre la cantidad y calidad de nieve. En cotas bajas se anunciaban 20 cm, lo que es sinónimo de grandes calvas. Nada más aparcar, nos asomamos a la pista y... bueno... he visto pescaderías con mejor nieve.

El primer día comenzamos con una ronda de reconocimiento. Pasamos a Champagny, en la cara Sur, y confirmamos que fuera de las pistas el asunto estaba peliagudo: totalmente helado por la mañana y pastosillo por la tarde. Ahí hacía falta una nevada. Más arriba, sin embargo, todavía se podía hacer algo.

Nuestras plegarias se vieron parcialmente recompensadas a lo largo de la semana: un par de nevadas nos alegraron el espíritu, en particular una que dejó hasta 30 cm de nieve polvo. Bueno, polvo los primeros 15 minutos... Ya se sabe, estamos en primavera, por mucho que nos vayamos a los Alpes. Luego llegó a llover en cotas de hasta 2500 m, así que durante la semana pudimos practicar con todo tipo de nieves: polvo, polvo venteada, polvo compactada, dura, costra de rehielo, primavera, húmeda, mojada, empapada...


Comparándola con otras estaciones

Estamos muy acostumbrados a los 3 Valles. Pensamos que tenía la mejor combinación de tamaño, altitud y calidad de remontes. Y lo que hemos visto es:
  • Tiene glaciar, pero no es una estación de mucha altitud. Hay poquitas cosas por encima de 2500 m. Baja hasta 1200 m, donde es más difícil encontrar buena nieve.
  • Es muy variada. Tiene prácticamente de todo: glaciar, bosques, orientaciones diversas, pueblos... Eso hace que sea también muy bonita. Es una de las que más me ha gustado, bastante más que los 3 Valles, donde se echa de menos algo más de bosque.
  • En contra de lo que creíamos, tiene muchas posibilidades de fuera-pista. Y los tiene preciosos, como la bajada desde l'Arpette hacia Les Coches.
  • Se nota que hace falta inversión en algunos remontes, o reestructuración de los mismos. El acceso al glaciar es viejuno y cierra con frecuencia. Los remontes clave de conexión se saturan por no disponer de alternativa: vimos grandes colas en Bergerie, Arpette o Colosses, a pesar de ser sillas de gran capacidad. En ese sentido, en los 3 Valles casi siempre hay dos alternativas en los ejes principales de conexión.

Paradiski

La Plagne está unida a Les Arcs por un teleférico doble con cabinas de dos pisos. Da mucho miedo esta clase de uniones, que hacen pensar que cierren con facilidad, pero la verdad es que todos los días ha estado abierta, que sepamos, con todo tipo de condiciones meteorológicas.

Les Arcs.

Les Arcs me resultó algo más monótona que La Plagne. Básicamente, tiene una ladera con bosque, y un valle superior que desemboca en Arc 2000, donde podemos encontrar el teléferico de l'Aiguille Rouge y la silla del Col. Son dos zonas que tienen pinta de coger buena nieve.
La bajada desde Aiguille Rouge hasta Vilaroger es larga, con casi 2000 m de desnivel, y me encantó. El paisaje es magnífico y la ruta es muy variada. Eso sí, estando en Aime, el tiempo para llegar hasta allí y volver va muy justito.
Desde Aiguille Rouge podemos asomarnos a la cara Sur, con vistas hacia la zona del Mont Pourri. Me quedé con unas ganas tremendas de bajar por la canal bajo el teleférico, inmaculada y con sólo una intrépida huella. Sin conocerlo, con peligro de avalanchas, tuve que dejarlo para otra ocasión.

Teleférico de Aiguille Rouge.

Una de las pistas que más nos gustó es la roja Malgovert, en Arc1600. Es una de esas que no pisan, por lo que en ciertas zonas está llena de bañeras. Sin embargo, es tremendamente variada, con bosque abierto, lo que permite múltiples itinerarios. Además, está apartada en una esquina del dominio, con unas vistas increíbles. Preciosa, sin lugar a dudas, para bajar sin prisas, disfrutando del entorno y jugando con árboles, rocas y montículos.



Veredicto


Si queremos esquí puro y duro, con buenos remontes modernos y grandes desniveles, elegiremos los 3 Valles. Ahora bien, si nos apetece bajar el ritmo en alguna ocasión para esquiar por un camino en bosque, parar de vez en cuando para disfrutar del paisaje variado y no nos importa tener que coger algún telesilla de pinza fija o incluso alguna percha, La Plagne nos va a encantar. No hay más que comprobar la proporción de niños esquiadores en una y otra.




martes, 29 de diciembre de 2015

Modificación de enlaces de la A-1

Aunque hace ya más de 5 años que abandoné el mundo de la ingeniería de caminos, hay muchos aspectos de ese mundillo que me siguen interesando. Aprovecharé un asunto sobre el que llevaba tiempo queriendo escribir. Aviso de que expondré mi humilde opinión sin apoyarla en datos o normativas, principalmente porque desconozco si han sido actualizadas desde que terminé la carrera.

Descripción de las modificaciones realizadas

Durante las obras de remodelación de la A-1 en 2010 que ya mencioné en una entrada sobre el falso tercer carril de las autovías, se modificaron muchos de los enlaces de esta autovía. Generalmente, dicha modificación consistió en la transformación de enlaces de diversos tipos, básicamente trompeta y diamante en diamante con pesas.
Enlace en trompeta.

Enlace en diamante con pesas.

Caso concreto: enlace de Fuentespina

Veamos un ejemplo real del estado antes y después: enlace de Fuentespina - Aranda Sur, en el pk 152:

Situación del enlace de Fuentespina, al sur de Aranda de Duero.
Enlace de Fuentespina en 2009. Fuente: Google Earth.

El enlace de tipo trompeta inicial favorecía el tráfico entre Madrid y Aranda. La intensidad de tráfico desde o hacia el sentido Burgos es muy reducida, pues prácticamente se limita al correspondiente al área de servicio contigua. Una glorieta en el encuentro con la antigua N-I permitía la intersección de todos los tráficos, así como las maniobras de cambio de sentido o de reincorporación a la marcha tras abandonar la autovía.


Enlace de Fuentespina en 2015. Fuente: Iberpix.
Se puede observar cómo se ha cambiado la ubicación del ramal de salida Burgos - Fuentespina, sustituyendo el ramal en lazo inicial por uno más anticipado que desemboca en una nueva glorieta. Ésta interrumpe el ramal semidirecto Fuentespina - Madrid. La mitad Este del enlace no ha sido alterada.

Desde el punto de vista del conductor:
  • En el tronco de la autovía nada ha variado, excepto una mayor longitud de los carriles de aceleración y deceleración.
  • Madrid - Fuentespina y Fuentespina - Burgos: ninguna variación.
  • Burgos - Fuentespina: antes el conductor salía de la autovía y se encontraba un giro de 200º con un radio de 50 m, justo tras finalizar el carril de deceleración. Ahora, la salida es más suave, pero el conductor debe ceder el paso al llegar a una glorieta de 15 m de radio. En ella, debe girar prácticamente 360º para continuar hacia Fuentespina.
  • Fuentespina - Madrid: la variación consiste en que se ha interrumpido el ramal semidirecto con una glorieta de 15 m de radio, recorrido que antes carecía de interferencias.

Estudio de ventajas e inconvenientes


Siguiendo con el análisis de este enlace, voy a enumerar todos los pros y contras que se me ocurren a la intervención realizada.

Ventajas

  • Se ha suprimido el ramal en lazo, en el que la distancia existente entre el principio del carril de deceleración y el inicio de la curva de radio 50 m obligaba a reducir la velocidad antes de abandonar el tronco principal, o a realizar una frenada acusada.
  • La existencia de una glorieta permite dar servicio a la margen Oeste de la autovía directamente (caminos de servicio, futuras vías o urbanizaciones).

Inconvenientes

  • Se ha creado una interferencia de tráficos que antes no existía: los ramales de entrada y salida del sentido Madrid no se cruzaban; ahora deben cederse el paso uno a otro en una glorieta.
  • Todos los vehículos que antes recorrían el ramal Fuentespina - Madrid a velocidad constante (limitación = 60 km/h) ahora se ven obligados a frenar para tomar la nueva glorieta de 15 m de radio y volver a acelerar, con el consiguiente gasto energético (combustible, frenos, neumáticos, cambios...).
  • Coste económico: la ejecución de la reforma del enlace es más costosa que simplemente adaptar los carriles de aceleración y deceleración.
  • Interpretación de la intersección: al haberla "encajado" con el enlace anterior, sin aplicar una remodelación completa, no resulta intuitiva para los conductores que se encuentran la nueva glorieta. En ella deben girar 180º o casi 360º, mientras que lo habitual en un enlace de tipo diamante con pesas sería girar 270º en esa glorieta.
  • La aproximación totalmente paralela de las dos vías de acceso a la glorieta dificulta la visibilidad de los otros vehículos que se aproximan.

Vista aérea en detalle de la nueva rotonda. Fuente: Iberpix.

Claramente, los inconvenientes superan a las ventajas. Es cierto que la curva cerrada que suponía el antiguo ramal en lazo presentaba un peligro real de accidente. Para minimizarlo, bastaba con alargar el carril de deceleración, de forma que el conductor tenga tiempo suficiente para reaccionar y frenar suavemente. De hecho, la nueva glorieta obliga a decelerar, no sólo hasta los 40 km/h de velocidad específica del antiguo ramal en lazo, sino a detenerse para ceder el paso en la glorieta o simplemente asegurarse de que no se aproxima ningún otro vehículo, dada la mala visibilidad.

Respecto a proporcionar accesos directos a los caminos del margen Oeste, a día de hoy no se ha ejecutado, a pesar de existir una red de caminos de servicio y rurales a menos de 100 m de la glorieta.

Resumiendo, creo que se ha procedido a una estandarización de enlaces, adoptando la tipología diamante con pesas que en ocasiones funciona adecuadamente, sin contemplar las particularidades de cada enlace. Además, ni siquiera se ha recurrido a una modificación del enlace para simetrizarlo, sino que se ha "apañado" al trazado existente. No se logran por tanto los beneficios de la estandarización y sin embargo se aplican los problemas derivados de ella.

Mi humilde opinión es que se han gastado recursos en empeorar algo. Y no sólo en este enlace, pues son varios los enlaces de tipo trompeta "apañados" de igual forma: Aranda Norte o Milagros, por ejemplo.

Una reflexión sobre las glorietas

En la carrera me enseñaron que la glorieta es un tipo de intersección que funciona bien en ámbitos urbanos o periurbanos, cuando las intensidades de tráfico que acceden a ella son similares en todos los sentidos.

Hoy en día la colocación de glorietas se realiza "por sistema". Supongo que se debe a que en ellas las colisiones se producen casi siempre con un ángulo muy reducido, lo que se traduce en menor gravedad de lesiones. Aunque es sabido que, si bien de menor gravedad, en las glorietas se producen más colisiones o salidas de la vía que en otro tipo de intersecciones.

Esta "mejora" de la seguridad tiene su precio: todo aquél que accede a una glorieta debe reducir notablemente su marcha o detenerla. En otras intersecciones sólo se ve obligado a ello quien no mantenga la prioridad. Por tanto, las glorietas implican una reducción del nivel de servicio de las vías principales que interrumpen, así como un coste energético en forma de combustible, frenos, neumáticos, etc. para todo aquel que se la encuentra.

¿Lo uno compensa lo otro? ¿Qué precio tiene salvar una vida en España? ¿Y en el resto del mundo?

Cuidado: podría llegar el día en que se nos prohibiesen muchas actividades por resultar potencialmente peligrosas. Repito: no es más que una reflexión.




domingo, 2 de agosto de 2015

De barrancos por Gavarnie

Es mi primer verano con vacaciones desde hacía años. Después de haber empleado una semana en Gerona, decidimos pasar la segunda en el Pirineo francés.

Buscábamos algún lugar donde poder ver naturaleza y hacer turismo. A ser posible, un valle que no conociésemos, no accesible desde casa en un fin de semana pero tampoco excesivamente alejado para no darnos una paliza de viaje con Lucas. Y, ya puestos, que tuviese algún barranco, jejeje... Así que optamos por Luz St. Sauveur, en el llamado Pays Toy.

Buscamos alojamiento en el propio Luz. Desde allí, estamos bien centrados para visitar Lourdes, Pau, Gavarnie, Pont d'Espagne, el Tourmalet... Es la última semana de Julio, y la ocupación y los precios son bastante elevados. Nos vemos obligados a descartar nuestra idea de buscar un bungalow y optamos por un apartamento en uno de los edificios antiguos del barrio del balneario de Luz. Los techos están a más de 3 metros de altura, los suelos están desnivelados y dudamos de la capacidad de mantenerse calientes en invierno, pero el baño es moderno y resulta espacioso. Además permite que duerman también mi hermano y mi cuñada, que nos acompañarán el último fin de semana.

Comenzamos la semana haciendo turismo tranquilo. Conocemos Luz, nos acercamos al circo de Gavarnie, al lago de Gaube en el Pont d'Espagne, visitamos Lourdes y Pau y ascendemos el mítico Tourmalet en coche (aunque yo ya lo había pasado esquiando...).

Lucas en el Pont d'Espagne.

Lucas en el lago de Gaube.

Lucas en Gavarnie.


Lucas en el circo de Gavarnie.

Lucas en Lourdes.

Lucas en Pau.

Pero paro ya, que lo siguiente sería cascaros aquí el vídeo de las vacaciones, y vamos al grano:



De barrancos por Gavarnie


En torno a Luz existen unos cuantos barrancos. Se pueden ver fácilmente en Descente-canyon: Saugué, Ossoue, Gèdre, Tourettes, Gloriettes... Ninguno de ellos parece tener el atractivo de un Mascún o un Llech por sí solo, pero son motivo más que suficiente para visitar la zona.

La idea es hacer turismo durante la semana y esperar la llegado de mi hermano el segundo fin de semana para hacer algún descenso. Tenía los ojos puestos en el Ossoue superior, cortito y bonito, en principio. Completaríamos con algo de tipo Gloriettes, pues el Saugué debería resultar muy caudaloso para él.

Durante la semana, al subir a Gavarnie, me detengo en la carretera y observo la cascada de Pich Gaillard. Se ve un chorro potente y un segundo chorro secundario flojito. Eso significa que el caudal debería ser alto pero factible.

El miércoles decidimos ir al Tourmalet. Arriba nos pilla niebla, y según bajamos hacia Bagnères-de-Bigorre empieza a llover. Vista Pich Gaillard, no hacía ninguna falta la lluvia, pero es lo que hay. Ahora bien, el jueves el cielo cae sobre nuestras cabezas. Hasta el viernes no deja de llover. Durante los tres días, algunas zonas cercanas registran más de 70 l/m2.

Barranco de Ossoue superior. Por esa grieta bajaba mucha, mucha agua.

Me temo que nuestro fin de semana se ha transformado en:


De lluvias por Gavarnie


Visto el panorama, hay que buscar cosas más secas.

El día que Lucas visitó la cascada de Gavarnie, por la tarde subimos en coche al puerto de Tentes, en lo alto de la estación de esquí de Gavarnie. Desde el puerto se veía enfrente una cascada en volado con un hilillo de agua que provenía del glaciar des Gabiétous. Bicheando después, pude comprobar que es el mal llamado barranco de Boucharo (Bujaruelo). Lo correcto sería llamarlo barranco de Gabiétous (o Gabieto, como el de España). No hay mucha información al respecto, parece un pequeño barranco con algún rápel de aproximación a su punto de interés: la cascada final en volado.

Glaciar de Gabiétous, con el barranco de Boucharo debajo. A la derecha, el puerto de Bujaruelo.

El mismo curso de agua sigue su descenso hacia Gavarnie encajándose después en los barrancos de Tourettes superior e inferior. Hay diversidad de opiniones en cuanto al atractivo del inferior, pero parece haber unanimidad en que el superior merece la pena. Encontré un informe que mencionaba caudal normal en el tramo superior el 5 de Julio. Al tener una cuenca no muy extensa y con el tiempo transcurrido, quizás seguiría factible a pesar de las lluvias...

Lucas sobre el valle de Pouey Aspé.

No parecía un mal plan. Echándole un poco de morro al asunto, nuestras Lorenas nos dejarían en el puerto de Tentes, a 2.200 m de altitud. Descenderíamos el barranco de Boucharo y seguiríamos descendiendo por el fondo del valle hasta el Tourettes superior. Tras éste, continuando con tiempo y ganas, podríamos continuar por el Tourettes inferior, o bien abandonar entre cualquiera de ellos para bajar al pueblo de Gavarnie, donde nos recogerían a 1.400 m de altitud.

Nuestro plan.

Y el domingo, se verá.


Barranco de Boucharo o Gabiétous


De acuerdo con el plan, nos levantamos y salimos hacia Gavarnie. De camino, nos detenemos para ver la cascada de Pich Gaillard. No es que haya un chorro potente y alguno secundario; más bien cae agua por todos lados. Mal presagio...

La niebla y 6ºC nos reciben en lo alto del puerto. Nos planteamos abandonar, pero ya que estamos allí... No hay problemas por no ver tres en un burro durante la aproximación: basta con seguir el camino hacia el puerto de Bujaruelo y desde éste la marcada senda que sube hacia el puerto de Sarradets y la Brecha de Rolando. El primer arroyo que nos crucemos será nuestro barranco.

Una mañana cualquiera de Agosto en el puerto de Bujaruelo.

Abandonamos la senda y comenzamos a descender hacia el cortado que nos espera. Se nota que el terreno se pasa más tiempo durante el año bajo la nieve. Vamos ganando inclinación a medida que aparecen zonas de roca desnuda. Se podrían ir instalando rápeles arrampados, pero preferimos esquivar fácilmente por los laterales. No está el tiempo para entretenernos con florituras.

Primeras rampas.

No mucho después llegamos a la cabecera del primer rápel. Se trata más bien de un seguro de aproximación a la verdadera cabecera, situada justo en la grieta de entrada al barranco. El agua que había llegado hasta aquí diseminada en varios arroyuelos por la ladera se concentra en un único punto y nos muestra que el hilillo de días anteriores se ha convertido un un caudal alto.

En la vertical del segundo rápel hay un bloque empotrado que permite descender por el agua o separarte de ella. Preferimos separarnos y rapelar tranquilamente. Se supone que Boucharo es sólo el entrante de hoy. Nos metemos en la grieta y sin soltar la cuerda se alcanza la reunión del rápel volado. La imagen es sobrecogedora: un pasillo encajado que se abre de repente al vacío. El agua se precipita fuera como si estuviésemos dentro de un jarra vaciándose. No se ve nada fuera. Todo es blanco. La niebla hace que no haya cielo ni tierra. Hemos recogido la cuerda y la única salida ahora es rapelar al vacío.



Teóricamente, con 40 metros de cuerda tocamos tierra. Le doy 60 metros a mi hermano y comienza el descenso. Con un pie a cada lado de la pared, el chorro de agua le pasa entre las piernas. Llegará un momento en que habrá que atravesarlo, para que sea el chorro el que esté encima. Se lanza sin pensarlo y dejo de verlo y escucharlo.

Pasan unos minutos. La cuerda sigue tensa, y noto leves vibraciones. Eso es que sigue bajando. No veo nada, sólo escucho agua.

Poco después, noto la cuerda menos tensa. ¿Habrá encontrado una repisa? ¿Seguirá el descenso después? Sigo sin escuchar su silbato.

Tras un par de minutos sin "noticias", inicio yo el descenso. Mi respeto está rozando el miedo. Cruzo el chorro de agua y todo lo anterior se convierte en efusiva emoción. Una cascada cae sobre mi cabeza mientras cuelgo de una pared pirenaica a más de 2.000 m de altitud. No la veo, pero sé que bajo mis pies hay una pradera verde rodeada de tresmiles. Espero que Lucas y su mamá nos acompañen dentro de poco.

Comienzo a ver el suelo mientras sigo mi descenso. La cuerda se desvía de la vertical, buscando una repisa lateral. Allí está mi hermano esperándome tranquilamente. Cuando llego a él, me pregunta por qué he tardado tanto... Se ha desviado de la vertical porque no estaba convencido de que la cuerda llegase hasta la base de la cascada, y tiene razón. Seguramente nos habrían faltado unos pocos metros. No importa. Destrepamos fácilmente lo que queda hasta las praderas del valle glaciar de Pouey Aspé.

Bajo la cascada final.


Un barranco, un almuerzo.


Barranco de Tourettes. O casi...


La niebla está levantando, pero no nos deja ver completa la cascada de Boucharo. Sin quitarnos el neopreno, seguimos caminando por el fondo del valle. En el momento que se encaje, comenzará el barranco de Tourettes.

Hacía unos días, desde el puerto de Tentes se veía todo el entorno. Era un día soleado. Únicamente caía algún hilillo de agua aquí y allí. Hoy vemos cascadas por todos lados. Casi cualquier cauce parece tener interés barranquístico. Precioso. Mal asunto para nuestros planes.

¿Y eso estará abierto o por abrir...?

En un estrechamiento del valle, intuimos un primer encajamiento, pero nos engaña. El barranco empieza realmente casi un kilómetro más abajo. Su inicio es claro: se verticaliza y hay instalación. Poco antes, salto a una pequeña poza. ¡El agua está helada! No es esto lo que me preocupa, sino que incluso en unos inofensivos rapidillos ya empuja bien. Efectivamente, cuando llegamos a la primera instalación, para dos pequeños resaltes consecutivos, la fuerza del agua es considerable; las marmitas siguientes están blancas. Demasiado para nosotros, sobre todo sin conocer el barranco.

Barranco de Tourettes superior.

Au revoir, Tourettes. Otra vez será. Ponemos cara de pena, nos quitamos el neopreno y bajamos andando hasta Gavarnie.

Al fondo, la parte baja de la cascada de Gavarnie. Desde la senda del Tourettes.


Barranco Forronías


Para el domingo de vuelta habíamos contemplado el Cassiès, que nos pillaba bien de camino. Visto el panorama de lluvias, decidimos pasarnos a España y probar suerte por allí. Además, Javi y unos compañeros del Ribereño andaban barranqueando por el valle del Gállego. Quedamos con ellos en Panticosa para bajar Forronías, que no lo conocía.

En esta ocasión no puedo dar muchos datos de la aproximación, porque en lugar de preocuparme por la aproximación, me limito a seguirles con la boca abierta: "¿Falta mucho? ¿Hemos llegado ya? ¡Me cansoooo! ¡Tengo pis! ¡Quiero agua! ¿Seguro que es por aquí? ...". Vamos, lo que ellos me hacen a mí habitualmente, jejeje.

Comenzamos el descenso al pie de un agujero artificial para alguna canalización de agua, o algo parecido. Está bien para cambiarse a la sombra. Corre agua, lo que no debe de ser habitual en la primera parte. Solamente encontramos secos un par de rápeles.






En alguna cabecera vemos algunos tacos bastante nuevos (spit y parabolt), mientras que la instalación presente resultaba roñosa. ¿Amigos de lo ajeno? Eso parece, por desgracia...

La verdad es que no me resulta un barranco espectacular. Las vistas están muy bien, aunque venimos de Gavarnie. Lo más llamativo es el rápel volado final. Es decir, para repetir si pilla por la zona y no hay grandes ideas.


Esta vez vuelvo a casa sin saltos ni toboganes, con un par de muescas más. Ya van 104.