lunes, 18 de febrero de 2013

Baqueira II


16 y 17 de Febrero de 2013


Nieve, más nieve y mucho sol

Como la mitad de los habitantes de este país y del vecino, no podíamos perdonar el primer fin de semana soleado después de ver cómo caían 11 metros de nieve en el valle de Arán. Así, nos fuimos a buscar esas cotas anunciadas por la estación de 240-450 cm de nieve polvo. Y las encontramos; ésas y aún mayores, diría yo.
Esta vez nos alojamos en el hotel Hipic, que hace demasiado honor a su única estrella, pero tampoco habíamos pagado un dineral por él.
Mucha gente, con atasco en la carretera en la subida y en la bajada, pero colas soportables en los remontes. Y como las pistas no estaban todo lo bien pisadas que cabría esperar (aunque ya sabemos que soportaron mucho tráfico), tuvimos que abandonarlas para tratar de pintar alguna línea, jejeje...

Un gran fin de semana.

video

sábado, 9 de febrero de 2013

El GER y yo


Un poco de mi historia y experiencia


Antes de 1994


El Grupo Espeleológico Ribereño nació en 1970 (bastante antes que yo, claro), aunque no se registró como asociación hasta 1972. Al principio, la actividad consistía básicamente en un puñado de amigos que se introducían en las cuevas de la zona con los pocos medios de que disponían. Poco a poco, fueron tomando contacto con otros clubes, haciendo cursos, y asistiendo a campamentos. Se inició el contacto con la Diputación de Burgos y su Servicio de Investigaciones Espeleológicas, que darían como fruto trabajos de exploración y topografía en zonas como Carazo, Basconcillos del Tozo o Clunia. Asimismo, se topografiaron bodegas del subsuelo arandino y se comenzó con la organización de las Semana de Espeleología y el Concurso de Fotografía Espeleológica, que servirían para dar a conocer el club, no sólo en Aranda, sino a nivel incluso internacional. Varios miembros del club se formaron como monitores regionales y nacionales, llegando a dirigir el espeleosocorro castellano.

En cuanto a mí, de la mano de mis padres, miembros del club, y mi tío, topógrafo por excelencia en el GER, realicé varias visitas a la cercana Cueva de la Galiana, en Ucero, a principios de los 90. Yo era un niño, pero ya le cogí el gusto a esto de las cuevas. Además, pronto me regalaron mi primer casco con carburero, lo que me animaría todavía más a querer participar en eso de la espeleología.

Por aquel entonces, ya apareció un misterio que hoy en día sigue sin ser resuelto: odio mancharme, pero me encantan las cuevas. Yo era un niño un tanto “pijo” al que, al revés que los demás, no le gustaba nada chapotear en el barro y ponerse perdido. Estaba muy a gusto con mis manos limpias y mi ropa seca y sin manchas. Y el caso es que hoy sigue siendo igual: hago todo lo posible por no mancharme en las cuevas, soy capaz de salir de una con un poquito de barro en codos, rodillas y botas, mientras mis compañeros parecen salidos de la fiesta del chocolate.
Al salir de la Sima del Sondeo. Por supuesto, ¡la odio!


Mi cursillo de iniciación


En primavera de 1994, a la “temprana” edad de 12 años, me animaron a inscribirme en el Curso de Iniciación a la Espeleología que organizaba el GER todos los años. En aquella época, los cursos duraban casi un mes, y se empleaban 4 fines de semana. Todavía recuerdo el mío. El primer fin de semana visitamos la Cueva de San Cristóbal; como nos gustó y queríamos más, los cursillistas hicimos que nos llevasen a otra cueva, y eligieron la Sima de los Candelones. El segundo fin de semana fue empleado en aprender técnicas de progresión por cuerda en las paredes de Doña Santos. Fue la primera vez que me puse un arnés y me colgué de una cuerda. Los dos últimos fines de semana tocaron simas: CJ-3 y el Carlista de Ucero.

Estaba claro: aquello me gustaba. Así que permanecí apuntado al GER, y deseando que me llevasen de cuevas; pero no todo el mundo quería cargar con el Peque, un chaval de 12 años, en sus salidas. Aún así, visité cuevas como la SC-4 o la travesía Perlas-Valporquero.


Curso de formación


Todos los otoños, la Federación Castellana organizaba los cursos de formación y perfeccionamiento. Yo quería más, y pedí realizarlos. A pesar de que solían exigir un año de práctica espeleológica, me permitieron acudir. Eran épocas en que los cursos eran itinerantes, y cada fin de semana estábamos en un lugar de Castilla. Pasamos un fin de semana en Mave (Palencia) haciendo prácticas en pared, incluyendo mi primer contacto con los autosocorros (no me enteré de gran cosa, porque no podía levantar a mis compañeros). Las prácticas de topografía tuvieron lugar en Segovia, en una pequeña cueva llena de arena y arañas, a altas horas de la madrugada. Y las de instalación en cavidad, en una sima de verdad (por lo menos, el frío sí era real), como la S-1 del Espigüete. Dormíamos siempre en locales que cedían los ayuntamientos o en tiendas de campaña. En ese curso pude conocer a compañeros de otros clubes (UEVA, el desaparecido Horizonte Cultural segiviano, Espeleoduero, Niphargus…).


Adolescencia y curso de perfeccionamiento


Paredes de Doña Santos.
Pero fui creciendo y, aunque nunca dejé de lado las cuevas, el año que pasé en Francia y la edad esa en la que salen granos en la cara me tuvieron más preocupado con otras cosas. A pesar de ello, poco a poco fui completando mi equipo (equipo de progresión, arnés, monos interior y exterior…). Salía con cierta regularidad a realizar prácticas en las paredes de Doña Santos, aunque no visitara cuevas muy llamativas.

Pero a partir de 1998 fui retomando la actividad. Así, además de asistir a mi primer encuentro espeleológico, organizado por la UEVA (qué bien lo pasamos…), realicé mi primera topografía en cavidad, fruto de una desobstrucción en la Sima de los Candelones. A ésta le siguieron otras, como los alrededores del Pozo Amable de la Torca de los Morteros, o algún sector de la Surgencia del Río Trifón. También participé en alguna exploración en la Sima de las Chovas, donde alcancé mi máxima profundidad, con -373 m (no cuento las travesías, que de ésas no hay que subir).

Cuando encontrábamos un rato libre, les pedía el coche a mis padres y nos acercábamos al cañón del Río Lobos a visitar alguna de las simas más conocidas. Muchas veces repetíamos, pero venía muy bien para practicar, no sólo progresión e instalación, sino preparación de material, logística y esas cosas.

En 2001, convencido de mi evolución, me inscribí en el curso de perfeccionamiento de la Federación Castellana, con el que finalicé mi formación de base y fui afianzando conceptos. Por aquel entonces, los cursos ya se celebraban por completo en la estación-albergue de los Merindades, en Santelices. Como salida final de curso para practicar instalación en cavidad, tuvimos el privilegio de “desvirgar” un nuevo pozo en la Torca de los Morteros.

Paralelamente, durante estos años colaboré ocasionalmente con el Club Juvenil de Caja de Burgos como guía en sus salidas de espeleología.


Los barrancos


Lalarri
En el verano de 2001 me tomé una semana de vacaciones con unos compañeros del club en la que descendimos varios barrancos sencillos del Pirineo (Yesa, Gloces, Furco). Fue mi primera toma de contacto y, a pesar de resultar ser una semana durilla por una infección en boca y garganta, me enamoré de esta nueva actividad.

Realmente, mi primer barranco había sido el Viu de Llevata en Septiembre de 2000, gracias a un premio en un concurso de estudiantes preuniversitarios. Otro de los premios del concurso fue el Manual Técnico de Descenso de Barrancos, que a lo largo de todos estos años me ha servido de guía para aprender y practicar técnicas y maniobras.

Así, en sucesivos veranos, gracias a la información que encontraba en internet, fui descendiendo nuevos barrancos, al principio fáciles, como Formiga, Viandico, Mascún… Con el paso de los años me fui atreviendo con los, a priori más complejos o comprometidos, y a día de hoy ya reúno 77 descensos diferentes, desde La Yecla, Las Calderas o las cascadas del Duratón a joyas como Lalarri, Consusas, Cebollar, Neste de Saux, o paraísos de saltos y toboganes, como L’Artigue, Bitet o Llech. Cada vez me gustan más los caudales altos, y los rápeles largos y encadenados, pero todavía me quedan muchos por descender. Admito que los barrancos han escalado hasta mi segunda actividad preferida, por delante de la espéleo, y sólo superada por el esquí.

Curso de Iniciador


Dedicando el invierno a esquiar y el verano a los barrancos, la espéleo quedaba para primavera, otoño, y los fines de semana en que me fallasen las otras dos. Pero aún así seguía aprendiendo y practicando; en 2004 me inscribí para realizar el curso de Iniciador Deportivo en Espeleología con Ernesto, otro compañero del club. El primer trámite fue acudir a Cantabria un fin de semana de Febrero, en que justamente hubo temporal de nieve y casi no conseguimos llegar, para realizar las pruebas de acceso. No nos supusieron mayor problema, a pesar de que íbamos con un cierto temor por ser la primera vez que participábamos en un curso de la Federación Española.

Ya en verano, permanecimos 2 semanas en Ramales, recibiendo formación teórica y práctica. El ambiente era muy distinto al compañerismo que había en la Federación Castellana entre alumnos e instructores; en la Española había una especie de barrera entre ambos colectivos. A pesar de ello, fue un curso útil (aunque a veces, más que un curso parecía una sucesión de exámenes). Me alegré de saber que Ernesto y yo teníamos muy buena técnica de instalación y progresión, aunque otras materias como la didáctica o la fisiología no fuesen nuestro fuerte.
Así, en 2004 me convertí en Iniciador.


Mi época reciente


A raíz de la obtención del título, desde 2004 he participado como colaborador en los cursos de base de la Federación Castellana que se realizan todos los otoños. Allí he podido seguir en contacto con otros clubes de la región.

2004 también supuso para mí un serio cambio espeleológico: abandoné mi carburero y me compré un casco con iluminación de leds. Adiós al carburo, al engorro del carburero (y a su calorcito, eso sí), a los apagones continuos y a la escasez de luz.

Galería de los Minusválidos en Fría-Lobo.
No sé si por relatos de los compañeros, por internet o por qué, me entró la fiebre por las travesías espeleológicas. Ya conocía Valporquero, que era para mí un clásico de todos los años, pero le fui añadiendo Fría-Lobo, Tibia-Fresca, Tonio-Cañuela, Crucero-Calaca, Caballos-Valle, Coterón-Reñada y, la última y una de las mejores, Rubicera-Mortero. Incluso organicé una travesía simultánea en dos sentidos entre la Torca de los Morteros y la Cueva de Imunía, actividad nada frecuente, visto el estado en que estaban los spit.

Con travesías y otras visitas a cavidades, contabilizo a día de hoy 56 cuevas y sistemas diferentes (66 si contamos las diversas bocas de acceso), y sin tener en cuenta las visitas turísticas. También me queda mucho por hacer.

En el ámbito de la exploración, en el GER hace años que no tenemos zona de exploración, pero se sigue haciendo alguna cosilla esporádica. Además de Chovas, hace poco colaboré con la exploración y topografía de la embarrada y poco respirable Sima del Sondeo, además de alguna cosilla que se podrá contar a su debido tiempo.

Y en el aspecto formativo, en otoño de 2011, la Federación Castellana organizó un curso de Monitor Deportivo en Espeleología. Fue todo un éxito, pues nos reunimos una decena de Iniciadores castellanos. Se celebró en el CPRATL de Palencia (el súper-rocódromo de la entrada), y pude actualizar conocimientos y aprender mucho más de lo que sabía sobre espeleosocorro. Así, ahora tengo el título de Técnico Deportivo de Nivel II en Espeleología, al haberlo convalidado con el de Monitor.


El GER hoy


Hoy en día somos unos 90 socios en el club. Sin embargo, la actividad principal es la montaña o senderismo. Todos los meses se preparan una o dos salidas de día o de fin de semana, a diversos parajes de nuestro alrededor, desde las lagunas de Neila o Somosierra a los Picos de Europa o la Sierra de Gredos.

En barrancos, por ser el socio más activo, soy también el principal organizador de salidas, y me atrevería a decir que en espéleo también. Seguimos sin zona de exploración, pero parece que hay gente nueva decidida a cambiar esto.

Todos los años se organiza un Curso de Descubrimiento de la Espeleología, con 3 charlas y una visita a cueva (ya no es el curso largo de 4 fines de semana de hace años). Así, el que siga interesado podrá seguir recibiendo formación y utilizando material personal del club durante el primer año. También se sigue con la organización de las Jornadas de Espeleología, todos los otoños, y uno de los más importantes (si no es el que más) Concurso Internacional de Fotografía Espeleológica.

Se nos puede encontrar los jueves por la noche en C/Santiago, 4, 1º izqda. (Aranda, claro), donde, con suerte, habrá cervezas en el frigorífico y una animada charla sobre cualquier asunto de actualidad. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Nevadas

Cuándo y dónde podemos esperar que nieve.

Algunos me llamáis friki porque paso muchas horas cada invierno mirando las previsiones y modelos meteorológicos. Voy a tratar de explicar algo de lo que he aprendido haciéndolo, centrándome en la nieve y el esquí. Tened en cuenta que soy novato en la materia: espero no cometer errores demasiado gordos.



ANTICICLONES Y BORRASCAS


A gran escala, el tiempo viene determinado por la posición de anticiclones y borrascas. El aire tiende a desplazarse de las zonas de altas a las de bajas presiones, pero siempre girando en sentido horario en torno a los anticiclones, y en sentido antihorario en torno a las borrascas (en el hemisferio Norte), debido a la fuerza de Coriolis.

Una isobara es una línea que une todos los puntos que se encuentran a la misma presión atmosférica en una superficie concreta (p. ej.: 1012 milibares). El viento sigue la dirección marcada por las isobaras, aproximadamente. Cuanto más juntas estén, soplará con mayor fuerza.
Una vez que sabemos qué dirección tendrá el viento mirando un mapa de isobaras, veamos cómo funciona una borrasca, puesto que es allí donde tendremos nubosidad y tiempo inestable.


Las borrascas, al rozar con un anticiclón, “arrancan” una masa de aire cálido (y húmedo) de éste, ante la que se forma un frente cálido y tras la que viaja un frente frío. Los frentes son las zonas de encuentro de distintas masas de aire.

En el frente cálido, el aire caliente, al encontrarse con el aire frío, sube por encima de éste por su menor densidad. Al ascender se enfría, provocando que la humedad que lleva se condense y precipite. En el frente frío, el aire frío empuja al aire cálido. Por ser más denso, el aire frío se introduce a modo de cuña por debajo del aire caliente, haciéndolo subir, y provocando así precipitaciones.
El aire adquiere la humedad del mar, principalmente, por lo que, cuanto más marítimo sea el recorrido de una borrasca, más probabilidad de que genere precipitaciones más cuantiosas.


LAS CAPAS ALTAS DE LA ATMÓSFERA


Cuando vemos la predicción del tiempo en la televisión, se centran en lo que ocurre a ras de suelo. Pero las capas altas de la atmósfera tienen bastante influencia en ello. Así, para estimar el tiempo en un plazo de varios días, se suelen mirar mapas de altura geopotencial. Concretamente, se suele utilizar el de 500 hPa, por ser de los más representativos, como éste del 01/01/2012:
Las líneas blancas son isobaras de superficie (presión a ras de suelo). Los colores indican más o menos la altura a la que la presión es de 500 hPa. Esta altura, si la atmósfera estuviese estable, sería de unos 5.500 m. Así, en este mapa vemos al anticiclón de las Azores dominando el Atlántico y apoyado por elevadas presiones en altura, incluyendo toda España. Eso se traduce en el tiempo estable y soleado que tuvimos el invierno pasado. Sin embargo, al lado de Islandia, vemos una profunda borrasca (960 hPa), apoyada por aire muy frío en altura (colores azules y violetas). Allí seguro que el tiempo fue movidito en esa Nochevieja.
Puede darse la circunstancia de que la situación en superficie sea distinta que en altura; en este caso, las borrascas serán menos “movidas” y las precipitaciones menos generosas. Por otra parte, si lo que queremos es nieve, necesitamos aire frío en todas las capas de la atmósfera.


EL EFECTO DE LA OROGRAFÍA


Al igual que, al encontrarse dos masas de aire, la fría obliga a ascender a la cálida, cuando una masa de aire se encuentra con un sistema montañoso, se ve obligada a ascender y, por tanto, a enfriarse. De este modo, se acelera la condensación y aumenta la precipitación en el lado de barlovento.


Una vez rebasado el sistema montañoso, el aire ha dejado su humedad y cesan las precipitaciones. El aire seco desciende por sotavento, aumentando rápidamente su presión y, con ello, su temperatura. Este fenómeno se conoce como efecto Foehn.




LA SITUACIÓN DE ESPAÑA


Dada la situación geográfica de España en nuestro planeta, los centros de acción más habituales que determinan nuestro tiempo son los siguientes:
  • Anticiclón de las Azores: debe su nombre al archipiélago en el que suele estar centrado, en pleno Océano Atlántico. Es el que más directamente incide sobre nosotros: si se nos acerca (y suele tener querencia a ello en invierno), tiempo estable; si se va a su casa, permite que nos lleguen las lluvias.
  • Anticiclón Siberiano: oímos hablar de él en invierno, pues es una fuente de aire frío continental.
  • Anticiclón Groenlandés: otra fuente de aire frío situada en las cercanías del Polo.
  • Borrascas de Terranova: en este extremo del continente americano se gestan gran parte de las borrascas que nos alcanzan, tras cruzar el Atlántico, ayudadas por la corriente de Chorro (o Jet Stream), que sopla en capas altas de la atmósfera, de Oeste a Este.
  • Borrascas mediterráneas: suelen ser restos de borrascas atlánticas que se reactivan, pero no tienen ni mucho menos la envergadura de aquellas. Pueden volver hacia nosotros en circulación retrógrada (de Este a Oeste), trayendo sorpresas a Levante.

Dependiendo de la posición relativa de unos y otros, los efectos que recibiremos pueden ser muy diferentes:
Noroestada
  • Vientos del NO: son muy frecuentes para nosotros. Se producen cuando hay una borrasca en torno a las Islas Británicas, con el Azoriano más o menos en su posición normal. Nos aportan aire frío y muy cargado de humedad, por su gran recorrido marítimo. Lo habitual es ver estos mapas con isobaras muy juntas, que se traducen en vientos fuertes.
  • Vientos del O: la situación es parecida a la anterior, pero en este caso el Azoriano está más retirado, permitiendo que la borrasca se desplace más al Sur. Así, siguen siendo vientos muy húmedos. Su descenso de latitud conlleva un aumento de temperatura de la masa de aire, si bien el inicio puede ser también frío.
  • Vientos del SO: de nuevo tienen gran recorrido marítimo, pero su origen suele ser subtropical, por lo que se trata de vientos cálidos.
  • Vientos del S y SE: al Sur tenemos el inmenso desierto del Sáhara, donde no se generan borrascas. Se tratará así de vientos muy cálidos y secos, de naturaleza anticiclónica, que provocan las temidas olas de calor veraniegas.

Ola de calor
  • Vientos del E: no son muy frecuentes, pues son contrarios a la circulación habitual Oeste-Este de nuestras latitudes. El Mediterráneo ejerce un efecto humidificador en ellos, no tan potente como el Atlántico, pero que puede tener su importancia.
  • Vientos del NE: originan las famosas olas de frío siberiano, por su procedencia. Son vientos muy fríos, pero muy secos. Se originan cuando el anticiclón Siberiano consigue estirarse hasta abarcar todo el Norte de Europa, enviando aire procedente del continente hasta nosotros por su flanco Sur.
    Norestada
  • Vientos del N: vienen directamente del Polo; esto puede hacernos pensar que deberían ser tan fríos o más que los Norestes, pero al cruzar el Atlántico Norte o el Mar del Norte, el aire se templa y adquiere humedad, sin llegar a hacerlo tanto como los Noroestes. Así, tenemos aire bastante frío y húmedo, ideal para la nieve.
Nortada. 80 cm de nieve en Burgos capital.


CÓMO AFECTA TODO ESTO A ALGUNAS DE LAS ESTACIONES DE ESQUÍ

1: Manzaneda. 2: Pajares. 3: San Isidro. 4: Alto Campoo. 5: Valdezcaray. 6: La Pinilla. 7: Valdesquí, Navacerrada. 8: La Covatilla. 9: Javalambre. 10: Valdelinares. 11: Sierra Nevada.

Cordillera Cantábrica (Manzaneda, San Isidro, Pajares, Alto Campoo...)


Se encuentran en la fachada atlántica, por lo que se ven muy favorecidas por los N y NO. Su problema es que están muy cerca del mar y muy expuestas a sus efectos, por lo que la humedad del aire cuando llega a ellas es muy alta, así como la variabilidad de las temperaturas y de la cota de nieve. Así, nieva bastante, sí, pero es difícil encontrar nieve polvo porque se humedece enseguida y porque también llueve bastante. Además, los fuertes vientos que sufren por ser la primera barrera en miles de km que se encuentran las borrascas, provocan ventisqueros y nieve cuarteada. Si los vientos proceden del O, la cota de nieve no suele ser lo suficientemente baja, y directamente reciben aguanieve o lluvia, pues su altitud máxima también es limitada (2000-2100 m). Los SO y S hacen llorar, por la rapidez con que las elevadas temperaturas y las lluvias derriten la nieve. En el caso de Manzaneda, todo esto es, si cabe, todavía más acentuado, pues además es la más baja de todas. Por último, los vientos de NE consiguen un cierto recorrido marítimo en el Golfo de Vizcaya que puede aportar algo de nieve.



Sistema Central (La Covatilla, Navacerrada, Valdesquí, La Pinilla)

Esta entrada dejó más de medio metro
de nieve en La Pinilla; se tradujo en uno de
mis mejores días de esquí.

Estas pobres suelen ser las peor paradas de España. Su única fuente directa de precipitación procede del O y SO, pues al NO, N y NE existen cordilleras elevadas que se quedan casi toda la precipitación, impidiendo que llegue hasta el centro. Podría decirse que necesitan que una borrasca baje desde el N frente a las costas gallegas y gire al E para entrar en la Meseta sin haber perdido mucho frío y, por supuesto, bien acompañada en altura. Muy expuestas al viento. Al estar lejos de la costa, poseen ambientes más secos y con mínimas más bajas que las Cantábricas, que les permite recurrir a la nieve artificial, sin la cual estarían condenadas a desaparecer.



Sistema Ibérico (Valdezcaray, Javalambre, Valdelinares)


Valdezcaray es otra estación orientada al Cantábrico. No está tan cerca de la costa, por lo que es un caso intermedio entre las Cantábricas y las Centrales. Las nortadas le vienen perfectas, pues para los NO y los O queda más a la sombra de la Cordillera Cantábrica. Muy azotada también por el viento.

Javalambre y Valdelinares son estaciones mediterráneas. Una situación retrógada con borrasca mediterránea les dejará nieve casi seguro, pues suelen traer cotas de nieve bajas. En cuanto a O, NO y N, los vientos han de cruzar toda la península, y esto merma significativamente las precipitaciones que pueden recibir.



Sierra Nevada


Gracias a su elevada altitud (2000-3300 m), consigue nieve a pesar de encontrarse casi en África. Casi toda nube que pase por allí le dejará algo: es un macizo aislado sin nada alrededor que le haga sombra. Le vienen bien los O y los E-NE, pues los NO y N no llegan a alcanzar Andalucía. Es frecuente ver que tiene los máximos espesores de España en cotas altas y, a la vez, problemas para mantener la nieve en las bajas.



PIRINEOS


Los mayores dominios esquiables están aquí. Pese a que el macizo es el mismo, con ver la posición relativa de cada una, entenderemos cómo les afectan las distintas situaciones meteorólgicas:

1: Candanchú. 2: Astún. 3: Formigal. 4: Panticosa. 5: Cerler. 6: Boi Taull. 7: Baqueira. 8: Espot. 9: Port-Ainé. 10: Vallnord. 11: Grand-Valira. 12: Masella-La Molina. 13: Vallter 2000.


Candanchú, Astún, Formigal, Panticosa


Lo que mejor les viene son los Oestes. Quedan algo a la sombra de los Nortes, que pegan de lleno en el lado francés. Los S y SO dejan lluvia con facilidad, pues su altitud no es demasiado elevada.


Cerler, Boi Taull


Son las más alejadas del mar, por lo que sería esperable que tuviesen la mejor nieve. El problema es que son estaciones de Sur de libro. Los Oestes les llegan, pero con menos intensidad que al resto de aragonesas. La barrera de Monte Perdido, Posets y Aneto-Maladeta hacen que ni se enteren de Noroestes y Nortes, salvo por el viento. Sin embargo, su elevada altitud (Cerler tiene 2 pistas por debajo de 1800 m y Boi Taull comienza a 2000 m) hace que estén relativamente a salvo de que los S y SO les traigan lluvias en lugar de nieve. En entradas de E, también pueden recibir algunos aportes. Al estar en el interior, sus temperaturas mínimas les permiten fabricar nieve artificial con facilidad.



Baqueira


Si miramos el mapa, vemos que es la única estación española en la vertiente atlántica del Pirineo. Además, está en el fondo de un valle abierto al NO. Así, con estas entradas, recibe nevadas brutales, al igual que con los N, pues las nubes se quedan retenidas sobre ella. Pero los O-SO también suelen dejar algunos centímetros. La configuración del relieve que la rodea hace que esté bastante protegida de los vientos, que sólo soplan fuertes en sus cotas más altas. No es nada extraño ver temporadas en que anuncia cotas máximas mayores de 3 m de nieve (como ahora mismo...).


Espot, Port Ainé


A pesar de que no las conozco, las comento por estar muy cerca de Baqueira. Son escasos km, pero el valle del Noguera Pallaresa está abierto al Sur, y eso marca la diferencia para explicar que puedan recibir tranquilamente menos de la mitad de nieve que Baqueira. Queda patente, por tanto, el efecto de la orografía.


Andorra (Vallnord, Grand-Valira)


Pese a pertenecer hidrográficamente a la vertiente Sur, suelen recibir sus mayores nevadas con NO y N. Pero con estos últimos, entramos en terreno de Tramontana, un viento que puede mantener estaciones cerradas durante varios días. También puede caer algo de SO (para el O queda muy a la sombra del resto de la coridllera) y de E.


Pirineo Oriental (Masella - La Molina, Nuria, Vallter 2000)


El Atlántico queda ya muy lejos (aunque algo dejarán los NO y N), así que reciben encantadas situaciones retrógadas con borrascas que vengan del mediterráneo. Los fríos NE ya pueden adquirir recorrido marítimo.



¿Y EN ARANDA?


Al mirar el mapa, Aranda queda rodeada de montañas por todas lados: por ello nuestro clima es relativamente seco (orografía, efecto Foehn...). Sólo al Oeste estamos libres de barreras, y de allí vienen casi todas nuestras precipitaciones. No es difícil ver nevar con Oestes, pero sólo estamos a 800 m de altitud, y eso hace que las nevadas duren unas pocas horas, dejando paso enseguida a la parte cálida del frente y, con ella, a las lluvias.
Pero si miramos bien, justo al Norte, la Cordillera Cantábrica tiene altitudes que no sobrepasan los 1500 m, frente a los 2500 m de los Picos de Europa que hacen que no nos llegue nada de NO. Así, las nortadas perfectas pueden dejarnos nieve (20 cm el 26-12-04). Pero hacia el Este tampoco hay grandes barreras, así que una potente entrada retrógrada podría alcanzarnos, máxime si choca con aire atlántico sobre nosotros (20 cm en Enero de 2009). Estas dos son situaciones que no se dan todos los años, pero soñar no cuesta...